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El coloso soñando con devorar nuevos mapas
las sirenas solamente cantan triunfos al coloso del petróleo,
al coloso de la pose de la guerra en portaviones victorioso
ellas ensordecen las orejas de los hombres, los hacen guerreros
hoy en día -con trompetas-, la caza del Irán, ya nos anuncian
lo que se publica en Berlín, se sabe en París, y Londres muta,
y hasta Israel – hoy, monopolio de fariseos -muestra ya los dientes
se retrata la muerte en el daño colateral en lucesitas de coetes
lo escribe el País, el New York Times, el Figaro, y la Gazeta
el pulso del coloso calienta el aire, calienta el gatillo de pistolas
todas ellas, en el dedo índice, ajustadas al disparador y a sus ojos
cien metros planos es la partida que barrerá un nuevo mapa
pies que son pezuñas, hipo furioso, Marte de Guerra es el coloso
saber que a Pinocho le crece la naríz cuando miente, es conocido
sobre todo, cuando se juega con baba espesa y con promesas
entre centellas y música de Holliwood, el coloso es vida y todo vigor
del circo romano que sigue siendo hechizo de bellas y de tontos.
Berlín, 2007
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